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Cine
 
 

EL CINE JAPONÉS
(PRIMERA DE TRES PARTES)
De 1898 a 1930.

En Japón se conocía bien la linterna mágica, el precursor del cinematógrafo, cuando el 25 de noviembre de 1896 se efectuó la primera exhibición de una película mediante el kinetoscopio, inventado por Thomas Alva Edison, en los Estados Unidos, un par de anos antes. Este acontecimiento ocurrió en el Club Shinoku, de Kobe, y el famoso benshai Hotekien Ueda amenizaba las sesiones con algunos comentarios, antes y durante la exhibición. Como en el kinetoscopio las imágenes se observaban a través de una mirilla, constituía un espectáculo totalmente individual que llamó la atención pero no atrajo multitudes, como en otros países. Al ano siguiente, en marzo de 1897, llegó a Osaka, importado por el comerciante de artículos eléctricos Waichi Araki, el vitascopio, una versión mejorada del kinetoscopio ya que permitía la observación colectiva. Sus presentaciones, por el contrario, tuvieron gran éxito y el público hacía largas filas para entrar a las funciones.

Poco después, el empresario Katsutaro Inabata instaló, en Tokio, una improvisada sala de cine para exhibir películas filmadas con la técnica de los hermanos Lumiere, las que constituían ya, el verdadero cine. Inabata, un empresario dedicado a la importación-exportación, conoció el espectáculo en un viaje a los Estados Unidos y lo contrató para llevarlo a Japón. El espectáculo era sencillo: un aparato de proyección marca Cinematographe-Lumiere, un lote de 30 películas cortas tipo documental, filmados en varios países (europeos principalmente), un proyeccionistas Francois-Constant Girel y su ayudante Gabriel Veyre, ambos franceses, y empleados de la companía que los hermanos Lumiere tenían establecida en Lyon, Francia. En la sala acondicionada por Inabata se instaló el aparato de proyección, una pantalla improvisada y las sillas posibles, que no eran muchas. Afuera estaba la taquilla, manejada por un empleado del senor Inabata. El éxito fue inmediato y el público japonés pudo disfrutar del espectáculo, y no sólo los habitantes de Tokio, sino también de lugares distantes que hacían el viaje para ver esa maravilla llamada el cinematógrafo. Largas filas se formaban en la calle para adquirir boletos e ingresar a la sala a ver cinco o seis de aquellos documentales (funciones de alrededor de una hora) que mostraban a los asombrados espectadores, escenas de la vida cotidiana de gente de otros países.

Pero Girel no era sólo el responsable del espectáculo, sino que era también camarógrafo y viajaba con una cámara para filmar de su propiedad, por lo que, con ayuda de Inabata, instaló un rudimentario laboratorio de revelado de películas, y así, mientras la sala de proyección quedaba a cargo de Veyre, él, patrocinado y guiado por el Sr. Inabata, se dedicaba a filmar la vida cotidianas en Tokio y, después, en otras ciudades. De estos documentales filmados por Girel, 33 en total, una parte pasó a formar parte del acervo que se exhibía en la sala y otros fueron enviados a los hermanos Lumiere y empezaron a recorrer el mundo, en salas ya instaladas o conforme el cine llegaba a otros países.

Cuando Girel salió a filmar fuera de Tokio, Inabata hizo que lo acompanara Tsunekishi Shibata, quien aprendió a manejar la cámara de filmar, a revelar y a editar, lo que lo convirtió así en el primer camarógrafo japonés.

Cuando Girel y Veyre dejaron Japón, Inabata ya había adquirido, directamente de los hermanos Lumiere, todo el equipo para mantener su sala de exhibición, además del necesario para hacer sus propias películas, con lo que estableció la primera companía productora y distribuidora de filmes en el Japón. Inabata continuó con la idea del camarógrafo francés de producir películas que presentaran la vida cotidiana japonesa, a lo que rápidamente siguió la filmación de representaciones de los teatros Kabuki y Bunraku. Ahora, para su exhibición, la companía contaba con una nueva sala, menos improvisada que la primera, y las presentaciones de las películas tenían un narrador, a semejanza del benshi teatral, que actuaba en vivo.

En el ano de 1898 se filmaron los documentales cortos Geisha no teodori y Nuno saraschi, cuyo autor no quedó registrado, y dos películas del primer director reconocido, Shiro Akano, con la característica de que eran filmes que ya tenían argumento: Bake Jizo (Jizo el fantasma) y Shinin no sosei (Resurrección de un cadáver). Poco después el mismo director filmó Koyo no Hashi, Shin Kanoko y Asakusa Nakamise, con los actores Atari Musashiya y Rokusuke Fukunakamuraya, la primera, y Botan Hinoya y Kaneko Numataya, la segunda. De la tercera no se sabe el nombre de los actores.

La industria fílmica japonesa continuaba produciendo películas pero no se consolidaba. En contraste, las producciones extranjeras aparecen en los salones de cine y el público responde acudiendo a estas exhibiciones que tienen algo de exótico. En 1908 aparece la película Honnoji gassen del director Shoso Makino, producida por Yokota Shokai y llevando como primer actor a Matsunosuke Onoe, un actor de teatro kabuki, quien se convirtió en la primera estrella masculina (al estilo occidental) del cine japonés. Este terceto (Makino, Shokai, Onoe) hará historia con películas muy interesantes y un sistema de promoción que se asemejaba al occidental. Onoe protagonizó, entre 1908 y 1926, alrededor de 1,000 películas, número extraordinario, si bien, la mayoría era de corta duración. Su companera femenina en las primeras películas (hasta 1914), y quien alcanzó también la fama de una estrella de cine, fue la bailarina Tokuko Nagai Tagaki. Otro actor, Tokihiko Okada, quien imitaba a los actores occidentales, fue llamado el "Rodolofo Valentino japonés". Todas las películas de esta época se exhibían con narraciones y comentarios de un benshi y música, frecuentemente interpretada en vivo.

En 1909 aparece la revista Katsudo shashinka, de formato pequeno y pocas páginas, la que está dedicada a la crítica cinematográfica y en 1914, se publica el libro de Yasunosuke Gonda que incluye críticas de la mayoría de las películas hasta entonces filmadas, con énfasis en la técnica utilizada, senalando que eran más teatro filmado (inclusive, en muchas, los papeles femeninos fueran actuados por varones, como en el teatro) que de verdadera cinematografía, por lo que no se podía abandonar la presencia del benshi, que explicaba la historia. Los críticos cinematográficos se unieron y encabezaron el Movimiento por la pureza fílmica, que reclama exactamente lo senalado por Gonda, "un cine más cinematográfico". Un crítico muy intolerante, Norimasa Kaeriyama, dirige en 1918, poniendo en práctica las ideas del Movimiento, la película El resplandor de la vida, de gran éxito. El novelista Junichiro Tanizaki se adhiere al Movimiento y contribuye con historias y libretos al cambio del concepto con que se hacía el cine.

En 1917, el director Masao Inoue introduce en su película La hija del capitán, nuevas técnicas de filmación como el close-up (acercamientos) y los flash-back (saltos al pasado) y en 1920, se crean verdaderos estudios cinematográficos como los llamados Shochiku y Taikatse, en donde la regla es que ya sean actrices las que interpreten papeles femeninos.

En la década de los 20's, la cinematografía japonesa es preferida a la extrajera gracias a la popularidad de actores como Tsumasaburo Bando, Kanjuro Arashi, Chiezo Kataoka, Takako Irie and Utaemon Ichikawa y directores como Hiroshi Inagaki, Mansaku Itami and Sadao Yamanaka. La mayoría de los filmes de esta época tenían el formato de 35 mm.

A mediados de esta década, los movimientos políticos de izquierda y las nacientes uniones laborales, llevan a la industria del cine a producir películas de contenido político, que contrastan con el cine comercial, pero alcanzan gran popularidad. Los productores se alían en una agrupación la Liga proletaria marxista del cine de Japón (Prokino) que realiza películas de intenciones radicales aunque como eran de formato en 16 y 9.5 mm, pocas salas las exhiben pues los proyectores para estas cintas estaban ya en desuso.Sin embargo, tuvieron gran éxito. A principios de la década de los 30's, estos filmes sufren la censura de los políticos radicales y se inician acciones legales contra los miembros de la Liga: muchos son arrestados y las películas destruidas, con lo que el movimiento y sus manifestaciones se pierden.

En 1930 se filma una nueva versión de La hija del capitán, sólo que ahora es una película sonora, tres anos después de la iniciadora de esta era, la famosa El cantante de jazz del actor Al Jolson y el director Alan Cossland. Con la nueva versión de La hija del capitán, se abre una nueva era en la cinematografía japonesa. La mayoría de las empresas del cine silente, a pesar de su bonanza, no pudieron afrontar la era sonora y desaparecieron.

Desafortunadamente, el terremoto que destruyó Tokio en 1923, los bombardeos de la II guerra mundial, la humedad ambiental y el paso del tiempo, acabaron con la mayoría de las películas filmadas en la época silente del cine japonés, con lo que se perdió un verdadero tesoro de la historia del cine mundial.  

JOSÉ ANTONIO RUIZ MORENO

NOTA: La segunda (1930-1945) y tercera (1945-a la fecha) partes de EL CINE JAPONÉS podrán leerse   próximamente.


Agradecimiento. La Srta.Hiromi hizo gentilmente, la traducción de los títulos de las películas del japonés al espanol

 

 

 
 
 
 
 
   
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